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Los expertos aconsejan hablar con los otros adultos sin los menores delante y enseñar a los niños herramientas para afrontar el rechazo
«Tonto». «Vete». «No puedes estar con nosotros». Son palabras que ningún padre quiere escuchar dirigidas a su hijo. Y cuando ocurren delante de los adultos, contener la rabia puede convertirse en una tarea casi imposible. «El primer impulso suele ser intervenir, defender al menor y exigir explicaciones a los padres de los otros niños. Y es una reacción natural: cuando vemos sufrir a un hijo se activa una respuesta protectora que nos empuja a actuar de inmediato. Sin embargo, actuar en caliente no siempre es la mejor manera de protegerle», advierte Sonia Martínez Lomas, psicóloga y directora de los centros Crece Bien.

